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Los jóvenes cristianos más concientizados se contagian del entusiasmo y
se preocupan solidariamente de lograr la renovación intraeclesial y el
cambio de las estructuras sociales. La misma Iglesia Latinoamericana,
cuando se refiere a los jóvenes en Medellín, recalca la dimensión
liberadora de la Fe en el compromiso con el pobre. El Episcopado Peruano
hace eco de la mentalidad de Medellín e impulsa la renovación a través
de documentos importantes.
En este contexto esperanzador de renovación y de cambio intraeclesial y
social, de aguda preocupación por la justicia y la paz, por la
liberación del hombre, de todos los hombres y de toda servidumbre, nace
nuestra experiencia cristiana en el Movimiento Juvenil JAX.
Entonces conseguimos que la persona de aquel que comunica algo a los
demás indirectamente está provocando, o sea, cada uno en su conciencia
está sintiendo que si mi amigo es capaz de comunicar lo que siente, lo
que vive, lo que padece y quiere luchar, ¿Cómo es posible que yo me
quede tranquilo cuando tengo por aquí dentro tantos problemas serios que
resolver?
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Todo comienza luego de un retiro en el Colegio San
Agustín en Lima.
Un adolescente de 13 años, cuya mamá estaba relacionada a los grupos de
la Parroquia, le pidió al Padre Eugenio Alonso, O.S.A. que asesorara a
los muchachos que participaron con él en dicha jornada.
En aquel entonces el horario del colegio era partido
y en lugar de ir a almorzar a sus casas todos se quedaban sentados en el
césped, terminando de comer alrededor de una palmera.

Se comenzó de cero. Influenciados por el inconsciente agustiniano
formamos grupos de amigos buscadores de la verdad, de la felicidad y
hacedores del bien.
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San Agustín desde sus "Confesiones"
nos gritaba y resaltaba la importancia del verdadero amor y la verdadera
amistad con cualidades que dan felicidad, como la sinceridad, confianza,
donación, lealtad, compartir; y que estaban resumidas por él en frases
como "Qué expresión más feliz la de aquél que dijo de su amigo que era
la MITAD DE SU ALMA. Siempre tuve la impresión de que mi alma y la suya
eran una sola en dos cuerpos." Evidentemente la auténtica amistad
que congrega a los amigos cristianos, no es simplemente humana, es
Cristo la fuerza de la amistad, es Él quien nos une, porque es el AMIGO
por excelencia.
Esas cualidades individuales de la Amistad inspiradas en San Agustín las
queremos vivir en nuestros grupos.
Ya han pasado 39 años desde ese
acontecimiento. Prueba de ello es que tenemos 6 sedes y a la fecha
muchos jóvenes peruanos han aceptado el reto de ser "Jóvenes Amigos de
Cristo" y seguir el proceso de formación agustiniano.
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